

Preescolar, guardería, Interact Travel, programa de nutrición y salud, de lunes a viernes.

Transporte gratuito, visita médica a domicilio y 2 comidas al día, de lunes a viernes.
Un año después de que la COVID-19 fuera declarada pandemia, nuestra comunidad en general ha perdido por completo la esperanza. Los bienes y servicios han estado más lejos y han sido más inalcanzables que nunca.
Los residentes de nuestra comunidad de La Piedra viven en un limbo territorial conocido como «tierra de nadie». Ninguno de los dos municipios, La Caleta y San Antonio de Guerra, ha querido asumir la responsabilidad. Han mirado hacia otro lado, dejando a 1.170 familias en una situación crítica.

«Un año después del inicio de la pandemia de COVID-19, el progreso ha retrocedido en prácticamente todos los principales indicadores de infancia» en La Piedra y sus alrededores. Numerosos expertos han señalado que «el número de niños y niñas que pasan hambre, viven aislados, sufren abusos, padecen ansiedad y viven en la pobreza» está creciendo rápidamente. También ha aumentado el número de jóvenes que se ven obligados a abandonar sus hogares y contraer matrimonio, en su mayoría mujeres jóvenes que terminan casándose con hombres mucho mayores.
Al mismo tiempo, el acceso de los residentes a la educación, la socialización y algunos servicios esenciales, como la salud, la nutrición y la protección, ha disminuido. Las señales de que los niños y niñas sufrirán las peores consecuencias de la pandemia durante los próximos años son inconfundibles.
En la Fundación Guanín, en La Piedra, tuvimos que cerrar nuestras puertas debido a la falta de recursos económicos. Más de 365 niños y niñas se quedaron sin el Programa de Primera Infancia, y más de 250 familias que recibían apoyo del Programa de Crianza Positiva también quedaron sin asistencia por falta de fondos.
Así es como la pandemia de COVID-19 ha afectado a la infancia y a la comunidad de La Piedra en general, y así es como creemos que debemos actuar para corregir esta situación: los niños y niñas deben estar en el centro de los esfuerzos de recuperación.
Para lograrlo, las escuelas deben ser una prioridad en los planes de reapertura. Esto implica proporcionar protección social, salud, alimentación, educación y otros apoyos esenciales. También significa garantizar servicios básicos a los niños y niñas más vulnerables. Solo así podremos evitar una generación perdida.
Está claro: nuestra comunidad necesita una mano amiga.
Dona hoy al programa educativo y recibirás un certificado fiscal emitido por la tesorería de Guanín en Estados Unidos, Canadá, Suiza o Alemania, para que puedas solicitar las deducciones fiscales correspondientes.
